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Warsh sube tipos pese a Trump y gana credibilidad para las decisiones difíciles que vienen

Fotografía que ilustra la noticia: Warsh sube tipos pese a Trump y gana credibilidad para las decisiones difíciles que vienen
(Cinco Días)

El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha logrado encarrilar una situación que hace poco más de tres meses era explosiva. El miércoles, el comité de la Fed votó por unanimidad subir los tipos de interés, desafiando la presión de Donald Trump y acumulando la credibilidad que necesitará cuando lleguen decisiones más difíciles.

El contexto: petróleo caro, inflación al alza y presión electoral

La coyuntura económica obligaba a una subida de tipos: el petróleo se mantiene caro, la inflación repunta y los datos económicos son sólidos. Pero la presión de Donald Trump apuntaba en dirección contraria a pocas semanas de las elecciones.

Warsh, un animal de Wall Street con experiencia también en la propia Fed, aprovechó la ocasión con un claro instinto político. Mantener los tipos sin cambios habría requerido superar la oposición de buena parte del comité, con una pérdida de credibilidad muy difícil de recuperar. Subirlos, en cambio, era lo que dictaban los hechos y lo que le permitía construir autoridad.

Bajo esta premisa, Warsh logró el miércoles el voto unánime de los consejeros. La decisión, que se adoptó en un entorno volátil, deja atrás una situación que hace poco más de tres meses era explosiva y encarrila el rumbo del banco central estadounidense.

Un discurso que dibuja un marco de trabajo claro

En su comparecencia pública, Warsh aprovechó el respaldo de los hechos —la subida de los tipos— para sustanciar sus palabras. El discurso apuntó a un banquero central cuyo umbral de tolerancia a la inflación es probablemente más bajo de lo previsto y cuyo tipo de interés neutral es más elevado.

Habló de conceptos propios del más ortodoxo BCE, como los efectos de segunda ronda, y de coordinación con otros bancos centrales. Sin dar pistas sobre sus posibles movimientos, sí dibujó un marco de trabajo claro. Una forma distinta de relacionarse con el mercado que puede resultar también eficaz, según la lectura del propio Warsh.

Lo que gana la Fed: margen de maniobra y expectativas contenidas

Warsh ha decepcionado a Trump, pero ha ganado mucho más. De entrada, margen de maniobra: si en octubre o diciembre la Fed no sube los tipos, los inversores no interpretarán que su presidente ha flaqueado ante una llamada de la Casa Blanca. Si los sube, tampoco pillará a nadie de sorpresa. Porque en esa reunión, o en las que vengan después, tocará tomar decisiones más difíciles que la de esta semana, y por eso era importante acumular credibilidad.

A ojos del mercado financiero, es muy distinto equivocarse que aceptar órdenes equivocadas: en el primer caso, los errores se corrigen; en el segundo, persisten, y los parqués los incorporan a sus cálculos. Las primeras reacciones de Wall Street apuntan a una cierta contención de las expectativas de inflación.

En cuanto al impacto electoral, por mucho que Trump cargue las tintas sobre la Fed, resulta difícil pensar que el alza de un cuarto de punto en los tipos vaya a tener más impacto que los precios disparados de la gasolina, fruto de seis meses de una guerra cuyos objetivos y final son más difusos hoy que el primer día.