Linares: «Los jóvenes cargan con la subida de la vivienda y el peso de las pensiones»

El asesor financiero Javier Linares sostiene que los jóvenes son los grandes perjudicados por el encarecimiento de la vivienda y el sostenimiento del sistema público de pensiones. Durante su participación en el podcast 'La fórmula del éxito', Linares ha generado controversia al afirmar que el grupo de mayores de 45 años se beneficia del actual escenario de precios, un colectivo que, según su análisis, tiene un mayor peso en la decisión electoral del país.
El diagnóstico: quién sufre el impacto real
Javier Linares, asesor financiero, ha encendido el debate sobre la vivienda en España tras su intervención en el podcast de Uri Sabat. Su argumentario señala que el problema no es solo la escalada de precios, sino contra quién se dirige el golpe. «Los jóvenes están comiéndose el impacto de la subida del precio de la vivienda y de sostener las pensiones», afirmó en la entrevista, un mensaje que ha sido muy cuestionado en redes sociales y entre las personas que le han escuchado.
Según su análisis, el mercado está configurado para que el alza del precio beneficie a quienes ya son propietarios, mientras que los nuevos trabajadores asumen los costes de un sistema que no está diseñado para ellos. Un problema que, en su opinión, no es coyuntural, sino estructural y ligado a cómo se reparte la propiedad en el país y a quién sostiene el Estado del bienestar.
La clave: el peso electoral de los mayores de 45 años
El asesor profundiza en una de las claves que explican la falta de soluciones: el peso demográfico y electoral de los propietarios. «Los mayores de 40 y 50 años tienen todos un 85% o 90% de su casa en propiedad», ha asegurado, un dato que ha sido ampliamente discutido por expertos y ciudadanos que consideran que esta afirmación no refleja la realidad de muchas personas de esa franja de edad que aún tienen hipotecas por pagar.
Linares sostiene que estas generaciones, al haber consolidado sus viviendas, no solo no sufren la subida de precios, sino que se benefician de ella. «Para este grupo poblacional, no es un problema la subida del precio de la vivienda, sino que es un beneficio», insiste. Una postura que, además, vincula directamente con las decisiones políticas, afirmando que «el grupo poblacional de entre 18 y 45 años no es el que decide las elecciones», sino que son los mayores quienes decantan la balanza.
La contradicción del sistema: un problema de competencia y herencia
La reflexión de Linares no se queda solo en el análisis macro, sino que llega a la raíz del conflicto generacional. El experto pone sobre la mesa un escenario donde la propiedad se convierte en un factor de exclusión para los jóvenes. «Si tú como gobernante tienes que salir reelegido en cuatro años y dices mira, voy a construir a mansalva para que el precio de la vivienda caiga un 30%, no te van a volver a elegir», señala, subrayando el coste electoral de una medida que perjudicaría a los actuales propietarios.
Además, apunta una paradoja que muchos críticos han señalado en las redes: incluso si los mayores tienen propiedades, en muchos casos tienen hijos o familiares jóvenes con dificultades para acceder a una vivienda. «Los jóvenes están comiéndose el impacto de la subida brutal del precio de la vivienda y el impacto brutal de la subida de impuestos respecto a los que se pagaban hace 20 años para sostener las pensiones», insiste, poniendo el foco en el desequilibrio entre el esfuerzo que recae sobre los nuevos trabajadores y los beneficios que acumulan los propietarios.
Conclusiones de Linares: «El joven tiene que entender que no le van a ayudar»
El cierre del análisis de Linares es rotundo: «El joven tiene que entender que no le van a ayudar. No le van a ayudar porque el sistema no está diseñado para que ayuden porque el joven tiene un trabajo precario, muy malo». El asesor subraya que la estructura económica actual castiga al talento joven, que no encuentra un salario acorde al coste de la vida.
Una realidad que hace que muchos jóvenes se sientan expulsados, con sueldos que no les permiten ahorrar para una entrada y con un futuro laboral incierto. «Hoy en día, el jubilado medio tiene una pensión superior al sueldo medio de un joven que entra a trabajar, lo cual es un problema. Es un drama porque además la pensión de ese jubilado se la tiene que pagar la nueva persona que entra a trabajar», concluye, dejando patente que el problema no es solo de precio, sino de la arquitectura de un sistema que depende del esfuerzo de los más jóvenes.



