La sequía deja el 20,4% de la nuclear francesa parada y amenaza con un efecto dominó en Europa

La sequía que afecta a Europa está golpeando a la producción nuclear del continente: Francia, Hungría y Rumanía han tenido que reducir o detener la actividad de varias centrales por falta de agua para refrigeración. En Francia, el 20,4% de la capacidad nuclear está indisponible, un récord histórico, y en Rumanía la central de Cernavoda, que cubre el 20% de la electricidad nacional, podría cerrar por el descenso del caudal del Danubio.
Francia, el peor dato de su historia nuclear
Francia está registrando la mayor indisponibilidad nuclear de su historia. Según los datos recogidos por Invertia, el 20,4% de la capacidad nuclear gala está fuera de servicio, un récord absoluto. De los 57 reactores que operan en el país, 13 están afectados por limitaciones ambientales, principalmente por el bajo caudal y la elevada temperatura de los ríos que se utilizan para la refrigeración.
Este problema no es nuevo, pero la gravedad de la sequía de este año ha llevado a la situación a máximos nunca vistos. La dependencia francesa de la nuclear es alta, con cerca del 70% de su electricidad generada por esta fuente, por lo que una caída de este calibre tiene impacto directo sobre su sistema eléctrico y sobre los flujos de electricidad con sus vecinos europeos.
Hungría y Rumanía, al borde del cierre
El efecto dominó se extiende más allá de Francia. En Hungría, la central de Paks, la única del país, ha operado al 10% de su capacidad normal. La central, que cubre alrededor del 40% de la demanda húngara, ha tenido que limitar su producción por las mismas razones: la falta de agua suficiente para disipar el calor.
En Rumanía, la situación es más crítica. La central de Cernavoda, responsable del 20% de la electricidad nacional, podría cerrar totalmente debido al descenso histórico del caudal del Danubio. Se trata del río que sirve de fuente de refrigeración, y su nivel ha caído a mínimos que ponen en riesgo la operación.
En los tres países, el problema no es la temperatura de los ríos, sino la cantidad de agua disponible. Las centrales nucleares necesitan grandes volúmenes de agua para condensar el vapor y enfriar los sistemas, y cuando el caudal es insuficiente, la refrigeración no se puede garantizar y el reactor debe reducir su potencia o pararse.
España, al margen gracias a sus sistemas de refrigeración
España permanece al margen de esta crisis, a pesar de sufrir también episodios de calor extremo y sequía. Según los datos recogidos por Invertia, la razón es que las centrales españolas, como la de Almaraz, utilizan sistemas de refrigeración adaptados a estas condiciones, en muchos casos con torres de refrigeración que recirculan el agua, lo que reduce la dependencia del caudal de los ríos.
Esto significa que, mientras la nuclear francesa se ha convertido en un factor de riesgo para la estabilidad eléctrica europea, la española ha podido seguir operando con normalidad en condiciones adversas. La brecha no es menor: España cuenta con siete reactores en operación que aportan en torno al 20% de la electricidad del país, y haber evitado paradas por calor es una diferencia notable frente a sus vecinos.
La situación evidencia que la adaptación tecnológica de las centrales al cambio climático es clave para garantizar la operación en un contexto de fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes.



