La salida de Lagarde del BCE abre una sucesión con incertidumbre para el euro y la deuda, pero los analistas prevén continuidad

Christine Lagarde abandona la presidencia del Banco Central Europeo en un momento especialmente delicado para la eurozona, con la inflación golpeada por el conflicto en Oriente Próximo y los mercados de deuda bajo presión por el deterioro de las cuentas públicas de grandes economías como Francia. Los analistas consultados coinciden en que el relevo no alterará la política monetaria a corto plazo, pero advierten de que el proceso de sucesión añade un foco de incertidumbre a unos mercados ya de por sí tensos, con el euro y la deuda europea en el punto de mira.
Un adiós en plena tormenta: inflación, deuda y tensión geopolítica
La salida de Lagarde, que pone fin a meses de especulación sobre sus planes políticos, llega cuando la inflación de la eurozona está impactada por la guerra en Oriente Próximo, los mercados de deuda sufren por el deterioro de las cuentas públicas de varias grandes economías y el bloque afronta el reto de financiar el aumento del gasto en defensa e infraestructuras.
La presión sobre la deuda francesa es particularmente acusada. En las últimas semanas, la rentabilidad del bono galo a diez años ha superado el 5% por primera vez desde 2002, mientras que la prima de riesgo respecto a la deuda alemana ha rebasado los 170 puntos básicos, niveles inéditos desde la crisis de deuda de la eurozona. Este contexto convierte el relevo en un asunto especialmente sensible para los mercados.
No es la primera vez que un presidente del BCE abandona el cargo antes de completar su mandato. En 2002, el primer presidente de la institución, Wim Duisenberg, anunció su marcha anticipada. Pero mientras aquella salida respondía a un acuerdo político sellado durante la creación del banco central, la de Lagarde se produce en un momento en que los mercados escrutan cada movimiento de la institución y sus implicaciones para el euro, la deuda y la política monetaria.
El euro, bajo presión: depreciación y prima de riesgo en el punto de mira
La divisa comunitaria se cambia a alrededor de 1,11 dólares, tras depreciarse más de un 7% desde los máximos de enero, cuando el euro llegó a 1,20 dólares. Esos niveles no se veían desde mayo de 2025. La evolución de la moneda única no depende solo de la política monetaria, sino también de la diferencia de crecimiento entre ambas orillas del Atlántico y del regreso del riesgo a Europa, señala Mario Pires, responsable del mercado portugués de Schroders.
“EE UU sigue demostrando una notable capacidad de crecimiento, innovación y atracción de inversión, mientras que en Europa el crecimiento sigue siendo modesto”, apunta Pires. Además, el aumento de los desequilibrios fiscales y el auge de las formaciones populistas han devuelto a primera línea el concepto de prima de riesgo, un término que parecía superado tras años de integración europea prácticamente irreversible. Mientras persistan estas dudas y el ruido sobre la sucesión, el euro continuará bajo presión, según el experto.
La sucesión: Hernández de Cos y Knot, dos perfiles con matices en la intervención
En la carrera para suceder a Lagarde destacan dos nombres: el español Pablo Hernández de Cos y el holandés Klaas Knot. La principal diferencia entre ambos no radica tanto en su visión sobre los tipos de interés como en su disposición a utilizar herramientas extraordinarias para contener episodios de tensión financiera. El matiz es relevante en un momento en el que los inversores temen que los problemas de la deuda francesa puedan contagiarse a otros mercados europeos.
Mientras Knot ha defendido tradicionalmente una mayor cautela hacia la intervención del BCE en los mercados, Hernández de Cos se ha mostrado más abierto a actuar cuando la estabilidad financiera o la transmisión de la política monetaria se ven amenazadas. Matthew Ryan, estratega jefe de Ebury, cree que un BCE presidido por Knot podría reforzar las expectativas de nuevas subidas de tipos y resultar más favorable para el euro, mientras que Hernández de Cos pondría un mayor énfasis en el crecimiento y en la estabilidad de los mercados de deuda.
“La salida de Lagarde añade incertidumbre en un momento inoportuno, con una inflación elevada y los bonos franceses bajo presión. No obstante, la moderada reacción inicial del mercado sugiere que los inversores esperan una continuidad en la política, en lugar de un cambio de rumbo abrupto”, señala Lale Akoner, estratega de mercados globales de eToro. En la misma línea, Felix Feather, economista de Aberdeen Investments, sostiene que los mercados seguirán muy de cerca el proceso de sucesión, dadas las crecientes tensiones sobre la deuda francesa.
Continuidad esperada, pero con matices
Pese a la incertidumbre, los expertos no prevén cambios profundos en la estrategia del banco central. “Esperamos que se dé preferencia a un candidato centrista que refleje el estilo de liderazgo inclusivo y basado en el consenso que ha demostrado Lagarde”, afirma Konstantin Veit, gestor de carteras de Pimco. El experto recuerda que los criterios que guían las decisiones del BCE están ya claramente establecidos y es poco probable que cambien con el relevo, por lo que no prevé implicaciones significativas para la inversión.
En Deutsche Bank, Mark Wall, economista jefe para Europa, resume la sensación predominante: “Creemos que la institución es más importante que la persona, pero existe incertidumbre”. El perfil del próximo presidente del BCE cobra así una relevancia especial en un momento en que los mercados de deuda europeos están especialmente sensibles a las expectativas de los inversores.



