La inversión en defensa europea deja de ser un ciclo para convertirse en negocio estructural, según act legal Spain

El rearme europeo ha dejado de ser una coyuntura para convertirse en una oportunidad de negocio estable. Así lo sostiene Cristina de Santiago, socia directora de act legal Spain, quien asegura que el impulso inversor en la industria de defensa 'ha venido para quedarse' y reclama reducir la carga burocrática que, a su juicio, frena la entrada de nuevas compañías en un sector en plena expansión.
Un área de negocio que ya pesa un 20% en la facturación
Cristina de Santiago, socia directora de act legal Spain, asegura en una entrevista que la inversión en defensa ha dejado de ser un fenómeno pasajero. 'El boom y la inversión en defensa han venido para quedarse', afirma la responsable del despacho, que sitúa esta práctica como un pilar estratégico de la firma. Según los datos que maneja el propio bufete, el área de Defensa representa alrededor del 20% de su facturación total, una proporción que refleja el peso que el sector ha adquirido en la actividad del despacho.
Este porcentaje no es anecdótico. Detrás hay una realidad industrial: el rearme europeo está transformando la cadena de suministro y abriendo un abanico de oportunidades para empresas tecnológicas, inversores y compañías especializadas que antes no consideraban la defensa como un mercado prioritario. En ese contexto, los despachos que han montado equipos dedicados a esta práctica empiezan a recoger los frutos de una apuesta que, hasta hace pocos años, era minoritaria en el ecosistema legal español.
La 'insoportable burocracia' como barrera de entrada
La socia directora de act legal Spain no oculta su preocupación por los obstáculos que encuentra el sector. En su opinión, la 'insoportable burocracia' y los complejos trámites regulatorios y de seguridad dificultan tanto el acceso de nuevas empresas como el crecimiento de las que ya operan en defensa. Un freno que considera especialmente dañino en un momento en que Europa necesita ampliar su base industrial militar.
'Todos queremos que la industria vaya bien, pero solo hay una forma de lograrlo: ser generosos', sostiene De Santiago, en una crítica velada a la sobre-regulación que, a su juicio, penaliza a las compañías que intentan incorporarse a la cadena de valor de la defensa. La abogada aboga por agilizar los procedimientos sin renunciar a los controles de seguridad, una ecuación que el sector lleva años intentando resolver y que condiciona directamente la capacidad de Europa para rearmarse en tiempo récord.
Cooperación europea, propiedad intelectual y soberanía tecnológica
Más allá del diagnóstico sobre la burocracia, la responsable del área de defensa de act legal Spain defiende tres líneas de actuación para consolidar el crecimiento del sector. La primera, una mayor cooperación europea que evite duplicidades y permita escalar proyectos conjuntos. La segunda, la protección de la propiedad intelectual de las pymes, el tejido empresarial que más innovación aporta al sector pero que, en su opinión, resulta más vulnerable ante los grandes contratistas.
La tercera pata es la búsqueda de la soberanía tecnológica. En un contexto de tensión geopolítica, De Santiago considera que Europa no puede depender de terceros para tecnologías críticas. En paralelo, el despacho refuerza su expansión aeroespacial y su internacionalización en regiones como Latinoamérica, donde el interés por la defensa también está creciendo. El mensaje es claro: la oportunidad está ahí, pero necesita un marco regulatorio que no ahogue a quienes quieren aprovecharla.



