Jainaga propone a la SEPI repetir la 'operación Talgo' y hacerse con Tubos Reunidos sin asumir su deuda

José Antonio Jainaga, presidente de Talgo y dueño de Sidenor, ha planteado a la SEPI repetir la estrategia utilizada en la operación ferroviaria para hacerse con Tubos Reunidos sin asumir el grueso de su deuda pública. La propuesta choca con el informe de la Comisión Europea que la Abogacía del Estado ha presentado en el concurso y que prohíbe cualquier quita a los 150 millones que la sociedad pública tiene pendientes de cobro.
La propuesta de Jainaga: saneamiento y conversión del crédito en acciones
El empresario vasco plantea hacerse cargo de las fábricas de Trápaga y Amurrio garantizando actividad y empleo, pero sin contemplar la asunción de la deuda que Tubos Reunidos mantiene con la SEPI. Su estrategia pasa por sanear la compañía y que la sociedad pública convierta su crédito en acciones más adelante, un esquema que replica el que ya empleó para entrar en Talgo como socio industrial con respaldo público y privado.
La propuesta llega en un momento crítico para la siderúrgica. Fuentes cercanas al proceso indican que la Abogacía del Estado, en representación de la SEPI, ha presentado un informe de la Comisión Europea que considera ilegal cualquier quita o aplazamiento de la deuda, lo que ha paralizado el calendario de reuniones con los sindicatos y la revisión de las ofertas presentadas por las plantas industriales.
El bloqueo de la SEPI pone en peligro las cinco ofertas y 1.300 empleos
La posición de la SEPI, defendida por la Abogacía del Estado, condiciona el futuro de las cinco ofertas presentadas por las plantas industriales de Tubos Reunidos, de las que dependen unos 1.300 puestos de trabajo. La exigencia de pago inmediato de la deuda, sin posibilidad de descuentos ni aplazamientos, podría provocar la retirada de compradores interesados y aumentar la probabilidad de liquidación de la compañía.
La sociedad pública ha optado por defender sus intereses ante las ofertas presentadas, dejando a la compañía vasca al borde del precipicio. La decisión sobre la deuda se ha convertido en el principal escollo para alcanzar un acuerdo que garantice la continuidad de la actividad industrial y el empleo en el País Vasco.
El precedente de Talgo y la presión institucional vasca
El precedente de Talgo muestra que el respaldo institucional facilitó que la SEPI y otros fondos públicos aceptaran soluciones financieras favorables. En Tubos Reunidos, el apoyo del lehendakari y del PNV puede presionar a Moncloa y a la SEPI para flexibilizar la exigencia de pago inmediato, según las mismas fuentes.
Jainaga suma el respaldo del Gobierno Vasco, pero necesita que Moncloa flexibilice la posición de la SEPI antes del cierre del concurso a final de año. El tiempo juega en contra: se avecinan horas decisivas para una de las compañías industriales más longevas y representativas del tejido empresarial del País Vasco, cuyo futuro depende de que las administraciones públicas lleguen a un entendimiento.



