Francia paga un 4,96% por su deuda a diez años y el Gobierno se queda sin margen ante la crisis social

La crisis de deuda francesa ha dejado al Gobierno de Sébastien Lecornu sin margen de maniobra para responder a las reivindicaciones sociales que han estallado este fin de semana en las mayores manifestaciones violentas en años. El coste de la deuda francesa a diez años alcanzó el martes el 4,96%, rozando la barrera psicológica del 5%, frente al 3,43% de Alemania, según ha publicado El País. La prima de riesgo se dispara mientras el país acumula un déficit del 5,4% del PIB y una deuda del 119%, la más alta desde la Segunda Guerra Mundial.
La espiral de la deuda: los inversores castigan a Francia
El malestar social y político que ha desembocado en los disturbios del fin de semana tiene su origen en la asfixia económica del país, con un endeudamiento galopante, un crecimiento débil y recortes en el sistema público. La crisis actual amenaza con empeorar el problema, porque “el Gobierno tiene poco margen de maniobra para actuar”, explica Alexandra Roulet, presidenta del Círculo de Economistas de Francia y profesora del Insead, en declaraciones recogidas por El País.
La desconfianza de los inversores se ha traducido en una venta masiva de deuda francesa, que ya no consideran fiable. El tipo de interés a diez años alcanzó el martes el 4,96%, muy cerca del 5%, frente al 3,43% de Alemania, que se percibe como una inversión más segura. Es un nivel de tensión que no se veía desde la crisis de la deuda soberana de 2012, cuando el foco estaba en Grecia, Portugal, Italia o España, mientras Francia era un alumno ejemplar de la zona euro.
Con una tasa de crecimiento prevista para este año del 0,4%, el Gobierno pretende sacar adelante un presupuesto para 2027 que contempla 54.000 millones de euros de recortes, una cifra histórica y “muy por encima incluso de lo que planteaban algunos economistas”, según Roulet.
Sin margen para las concesiones sociales
El Gobierno de Lecornu tiene las manos atadas ante las demandas de los manifestantes. “Los estudiantes piden más medios para la educación pública y ese esfuerzo es algo más fácil de hacer, pero en lo que respecta al elevado coste de la vida el Gobierno de Sébastien Lecornu tiene las manos atadas. La gente exige constantemente al Estado, pero ignora el grave problema de déficit. En 2019, por ejemplo, cuando la crisis de los chalecos amarillos, no había los problemas presupuestarios que hay hoy”, señala Roulet.
Hacer concesiones económicas para frenar el enfado elevaría el colosal endeudamiento del país. Francia tiene un déficit del 5,4% del PIB, lejos del 3% que exige Bruselas y de los mayores de la zona euro, y una deuda del 119%, en su mayor nivel desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La agencia Fitch advierte de que podría alcanzar el 128% del PIB en 2030.
La factura de los disturbios, entre los daños en edificios o mobiliario urbano y los más de 3.000 comercios afectados, se prevé colosal. “En lo que respecta a los comerciantes, el Gobierno está obligado a hacer algo, aunque el problema de fondo no se ha resuelto y esto pasa por hacer reformas estructurales”, añade la experta.
Las elecciones presidenciales, clave para los mercados
A seis meses de las elecciones presidenciales, los disturbios dan carburante al partido ultra de Marine Le Pen y, en el otro extremo, al del izquierdista Jean-Luc Mélenchon. La primera propone recortes de 140.000 millones en seis años y reducir la aportación del país a la UE. El segundo, 80.000 millones más en gasto. Al margen de la crisis actual, fruto de la económica, Roulet cree que “a largo plazo, el elemento clave será esta cita electoral, que los candidatos propongan planes realistas y reformas estructurales para solucionar el problema de fondo. Lo contrario, y más aún si no hay una mayoría parlamentaria, alborotará más a los mercados”.



