El progresismo se suma a la presión regulatoria sobre los centros de datos en España

La columna de opinión de Alberto Roldán en El Español, publicada el 14 de septiembre de 2026, advierte de que el progresismo español también ha puesto su punto de mira en los centros de datos, un sector que hasta ahora parecía blindado frente a la regulación. El autor recuerda que España atrae capital extranjero pero luego reacciona con recelo cuando la inversión se materializa.
La paradoja española: atraer inversión y luego asustarse
En su columna 'El progresismo también quiere regular los centros de datos', Alberto Roldán subraya que España tiene una 'curiosa habilidad para seducir al capital y asustarse cuando aparece'. Esta observación, que repite en numerosas ocasiones, cobra ahora especial relevancia con la posible regulación de los centros de datos.
El autor señala que los centros de datos necesitan recursos que España tiene en abundancia: suelo, sol y viento. Son precisamente las extensiones territoriales que durante décadas han buscado inversión para combatir la desertificación poblacional. Sin embargo, cuando la inversión llega, surge la presión regulatoria.
Esta dinámica no es nueva en el país. Sectores como las energías renovables o el turismo han pasado por ciclos similares de atracción de capital y posterior endurecimiento normativo. Ahora, los centros de datos se enfrentan a ese mismo patrón, según el columnista.
El sector teme un nuevo freno a la inversión
La posible regulación de los centros de datos llega en un momento crítico. España se ha posicionado como un hub estratégico para el almacenamiento de datos en el sur de Europa, con proyectos impulsados por grandes tecnológicas. Estos centros requieren inversiones multimillonarias y generan empleo, aunque también consumen energía y agua, un aspecto que está en el centro del debate regulatorio.
Los promotores del sector alertan de que cualquier medida restrictiva podría frenar la llegada de capital extranjero justo cuando España necesita impulsar su competitividad digital. El país compite directamente con otros destinos europeos como Portugal, Países Bajos o los países nórdicos, que también ofrecen condiciones atractivas para esta industria.
Roldán no ofrece detalles concretos sobre qué tipo de regulación se plantea ni quién la impulsa, pero su tono sugiere que la iniciativa tiene apoyo dentro del espectro progresista. La columna se publica en un contexto de debate creciente sobre el impacto ambiental y territorial de los grandes centros de datos.
Un debate con implicaciones económicas y sociales
La regulación de los centros de datos no es solo una cuestión técnica o ambiental. Tiene implicaciones directas sobre la creación de empleo, el desarrollo de zonas rurales y la competitividad económica de España. Los centros de datos suelen instalarse en regiones con alta disponibilidad de energía renovable y suelo barato, lo que podría dinamizar territorios despoblados.
Sin embargo, también generan un consumo energético significativo y ocupación de suelo, lo que alimenta las críticas desde sectores progresistas que piden una mayor supervisión. El equilibrio entre atraer inversión y garantizar la sostenibilidad será clave en los próximos meses.
El artículo de Roldán forma parte de una serie de opiniones que vienen advirtiendo sobre los riesgos de una regulación excesiva en sectores emergentes. Para los inversores y empresarios que siguen la evolución del sector, esta columna añade un nuevo elemento de incertidumbre sobre el marco normativo futuro de los centros de datos en España.



