El Ibex normaliza a Vox como socio del PP pero pide que no toque Economía, Hacienda ni Industria

Las grandes empresas del Ibex 35 y los bancos de inversión han asumido con naturalidad la entrada de Vox en un hipotético Gobierno de coalición con el PP, pero trasladan una advertencia clara: prefieren que el partido de Santiago Abascal no asuma las carteras económicas clave. El temor a una deriva populista e intervencionista y la falta de interlocución directa con sus líderes económicos marcan la posición del empresariado, según publica El Español en su edición de este domingo.
El temor del empresariado a la deriva intervencionista
La fuente, que cita a bancos de inversión y a analistas que trabajan con las grandes cotizadas españolas, sostiene que "las grandes empresas del Ibex han normalizado a Vox y no ven con malos ojos un gobierno de coalición con el PP", pero matiza que "les preocupa mucho que tengan peso en asuntos económicos".
Esa preocupación se concreta en tres ministerios: Economía, Hacienda e Industria. Son las áreas donde una eventual acción de gobierno de Vox podría traducirse en medidas con impacto directo sobre la actividad empresarial, la fiscalidad y la regulación. El texto de El Español habla de un temor explícito a la "deriva populista e intervencionista" del partido, un riesgo que las empresas cotizadas ya han visto materializarse en otras latitudes y que ahora evalúan en clave doméstica.
La falta de interlocución directa con los líderes económicos de Vox es otro de los factores que subraya la información. En un entorno de coalición, las empresas necesitan canales de comunicación con quienes diseñan la política económica, y el partido de Abascal no los tendría consolidados, lo que añade incertidumbre a la relación entre el mundo corporativo y un eventual Ejecutivo presidido por el PP.
Sectores donde Vox sí genera consenso: nucleares y fin de los impuestos extraordinarios
La posición del empresariado no es, sin embargo, uniforme. La información distingue entre sectores y matiza que el bancario y el energético ven con buenos ojos algunas de las propuestas de Vox. En concreto, la prórroga de la vida útil de las centrales nucleares y la eliminación de los impuestos extraordinarios que gravan a la banca y a las energéticas son medidas que cuentan con una acogida favorable entre las compañías afectadas.
Esas dos líneas programáticas conectan directamente con reivindicaciones que las propias empresas vienen planteando desde hace años. En el caso de la energía nuclear, el calendario de cierre de las centrales ha sido objeto de un intenso debate entre el sector, el Gobierno y los partidos. La posición de Vox a favor de prolongar su operación coincide con la de las compañías propietarias de las plantas, que han defendido que el cierre programado pone en riesgo la seguridad de suministro y encarece el sistema eléctrico.
En el plano fiscal, la eliminación de los tributos extraordinarios sobre la banca y las energéticas es una demanda recurrente de ambos sectores desde que se aprobaron en 2022. Las entidades financieras y las compañías energéticas han sostenido que estos gravámenes penalizan la inversión y distorsionan la competencia, y ahora ven en Vox un aliado potencial en esa batalla.
Analistas descartan que Vox pueda aplicar su programa fiscal más extremo
A pesar de esas coincidencias puntuales, los analistas consultados por El Español descartan que Vox pueda llevar a la práctica sus propuestas fiscales más extremas en caso de llegar al Gobierno. La razón no es la falta de voluntad política, sino el marco institucional: las reglas de déficit de la Unión Europea y el propio entorno comunitario actuarían como un límite infranqueable para cualquier programa que implique un aumento descontrolado del gasto o una rebaja fiscal sin financiación.
La información menciona expresamente a Oxford Economics y a Alantra, dos firmas que coinciden en que el margen de maniobra de Vox en materia fiscal sería muy limitado. Esa lectura es relevante porque relativiza el riesgo de una política económica rupturista y explica, en parte, la "normalización" que el Ibex ha hecho del partido: el mercado asume que las instituciones europeas funcionan como un cortafuegos frente a los planteamientos más radicales.
Esta percepción contrasta con el clima que se respira en otros foros políticos y empresariales, donde la entrada de Vox en un Gobierno de coalición se presenta como un escenario de alta tensión. La lectura de los inversores, sin embargo, es más pragmática: la incertidumbre se mitiga con la certeza de que el marco europeo impone una disciplina que ningún Gobierno español, sea cual sea su composición, puede eludir sin coste.
Un escenario que el Ibex ya descuenta, con matices por cartera
El artículo de El Español, firmado por Fernando Cano y publicado a las 05:00 horas de este domingo, forma parte de una serie de informaciones sobre las relaciones entre las empresas y un eventual Ejecutivo de coalición entre PP y Vox. La información incluye la referencia a que Vox "carga contra el Ibex y complica la relación de las empresas" con ese escenario, un dato que apunta a que el partido no está dispuesto a suavizar su discurso contra las grandes cotizadas.
Esa tensión es, precisamente, lo que explica la doble lectura que hacen los mercados. Por un lado, la normalización: un Gobierno del PP, incluso con Vox dentro, no sería visto como una catástrofe para las empresas, sobre todo en comparación con el actual Ejecutivo de coalición. Por otro, la preocupación: si Vox lograra influir en las decisiones económicas, la relación entre el poder político y el mundo corporativo podría volverse más hostil.
La conclusión práctica que se desprende de la información es que el Ibex ha hecho sus cálculos y descuenta el escenario de coalición, pero con un matiz: las carteras económicas son la línea roja. El empresariado español, que ya ha vivido episodios de tensión con el Gobierno actual, prefiere que el socio minoritario de una futura coalición se limite a áreas donde su influencia no ponga en riesgo la estabilidad regulatoria y fiscal que necesitan las cotizadas para mantener sus planes de inversión y empleo en España.



