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China estudia recortar las devoluciones fiscales a los coches eléctricos y abarata la paz comercial con Bruselas

Fotografía que ilustra la noticia: China estudia recortar las devoluciones fiscales a los coches eléctricos y abarata la paz comercial con Bruselas
(Cinco Días)

Pekín baraja eliminar o reducir la devolución del 13% a la exportación de vehículos eléctricos, un movimiento que estrecharía los márgenes de los fabricantes chinos pero que, al mismo tiempo, le daría a China una baza negociadora de primer orden frente a la Unión Europea en plena escalada comercial. La medida, que según las fuentes del sector podría comenzar a aplicarse en 2027, tendría un efecto directo sobre la rentabilidad de las grandes marcas como BYD o Geely y sobre el flujo de exportaciones que alimenta el déficit comercial con el bloque comunitario.

Una devolución fiscal que vale casi todo el margen

La actual devolución aplicada por Pekín equivale al 13% del coste franco a bordo (FOB) de cada automóvil, es decir, de todos los gastos de producción hasta el momento en que el vehículo se carga en un barco. Esa cifra, según los cálculos que recoge la información de Reuters Breakingviews recogida por CincoDías, explica que un modelo fabricado en China y vendido en el extranjero pueda obtener un margen neto del 10%, un porcentaje que sin ese incentivo se reduciría casi a cero o incluso se convertiría en pérdida.

La desaparición o el recorte de esa ayuda pública no solo afectaría a los resultados de los fabricantes, sino que cambiaría la ecuación competitiva del sector. Grandes grupos como BYD, valorado en 102.000 millones de dólares (87.000 millones de euros), o Geely Auto, apoyados en tecnologías como la recarga ultrarrápida, redes de concesionarios amplias y un marketing agresivo, tendrían capacidad para compensar parte del golpe subiendo precios y convenciendo al consumidor de que pague más. No es un escenario tan sencillo para el resto de la industria china, que ha basado su expansión internacional en precios muy competitivos.

La información apunta a que la actual devolución del 13% a los vehículos eléctricos podría empezar a reducirse el próximo año, según dijo el mes pasado Cui Dongshu, secretario general de la Asociación China de Turismos, a analistas de Citi. Otras informaciones sobre esa nota concretan un posible primer recorte del 13% al 9%, con una aplicación provisional desde julio de 2027, un calendario que aún no ha sido confirmado oficialmente por Pekín.

La misma receta que ya aplicó en baterías y paneles solares

China ya ha utilizado esta herramienta en otros sectores para enfriar las exportaciones. El volumen de envíos al extranjero de equipos de energía solar cayó un 39% en agosto, el cuarto mes de descenso desde que en abril se eliminó la devolución fiscal del 9% a la exportación del sector. En el caso de las baterías, el crecimiento del volumen de exportaciones se desaceleró después de que su devolución se recortase del 9% al 6%, antes de su eliminación total el próximo año.

Esos precedentes, según los analistas, demuestran que suprimir las devoluciones puede reducir las exportaciones. De hecho, la supresión para los productos fotovoltaicos desde el 1 de abril pasado y la eliminación para las baterías desde el 1 de enero de 2027 fueron anunciadas formalmente por el Ministerio de Finanzas y la Administración Estatal de Impuestos de China.

La decisión de aplicar la misma receta al automóvil tendría un doble propósito. Por un lado, la medida ayudaría a reforzar las finanzas públicas de Pekín, que necesita recursos ante un panorama de desaceleración. Por otro, serviría para contener el flujo de vehículos hacia la UE en un momento en que Bruselas ya ha impuesto aranceles de hasta el 45% a algunos coches eléctricos chinos, como los fabricados por SAIC Motor.

Un as en la manga frente a la visita del comisario europeo

El momento elegido no es casual. El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, visita China esta semana para abordar el enorme déficit comercial entre ambos bloques. Los automóviles ocuparán un lugar destacado en la agenda porque las exportaciones al bloque comunitario siguen aumentando, a pesar de los aranceles ya aplicados.

Con esta carta sobre la mesa, Pekín puede ofrecer a Bruselas una vía para reducir la presión sin necesidad de establecer cuotas de exportación, una alternativa menos aceptable para el gigante asiático y que históricamente ha rechazado. Retocar los impuestos de los automóviles resulta un camino más digerible y, al mismo tiempo, demuestra a la UE que China está dispuesta a tomar medidas concretas.

Elija la vía que elija, contener el comercio exterior acabará acelerando la concentración del sector dentro del país y la reducción del exceso de capacidad que empujó a los fabricantes de automóviles al extranjero en primer lugar. Es decir, la eventual supresión de las devoluciones no solo tendría efecto en la relación con Bruselas, sino que transformaría la estructura interna de la industria automovilística china, algo que las grandes marcas ya están preparadas para afrontar y que las pequeñas sentirán con más dureza.