EEUU estrena en Utah un ciclo combinado que quema hidrógeno verde almacenado en cavernas salinas

La transición energética estadounidense ha puesto en marcha una fórmula que en Europa todavía parece futurista: usar electricidad renovable para fabricar hidrógeno, almacenarlo bajo tierra y quemarlo en un ciclo combinado cuando la red lo necesita. El proyecto ACES Delta, en Utah, ya está operativo y su electricidad se integra en el sistema de la costa oeste.
Un almacén subterráneo para la electricidad renovable
El proyecto ACES Delta, impulsado por Black & Veatch, produce hidrógeno verde en Utah y lo almacena en cavernas subterráneas creadas en formaciones salinas. La electricidad renovable alimenta electrolizadores que generan hasta 100 toneladas de hidrógeno verde al día, que queda guardado para su uso posterior en un ciclo combinado de gas.
El sistema permite almacenar energía renovable durante semanas o incluso meses, lo que ofrece una alternativa a las baterías y ayuda a descarbonizar la red eléctrica occidental de EEUU. La planta sustituye a una antigua central de carbón y está diseñada para funcionar progresivamente solo con hidrógeno, con el objetivo de alcanzar el 100% en 2045.
Un proyecto nacido de los objetivos de California
El proyecto nació para cumplir las metas de descarbonización de California, según la información publicada. La electricidad que genera la planta se integra en el sistema eléctrico de la costa oeste, donde la penetración de renovables exige soluciones de respaldo que garanticen el suministro cuando no sopla el viento ni brilla el sol.
La apuesta estadounidense contrasta con el debate europeo sobre el papel del hidrógeno en la descarbonización. Mientras en EEUU se ensaya el almacenamiento estacional en cavernas salinas, en Europa la discusión se centra en los costes de producción y en la infraestructura necesaria para transportar el hidrógeno.
Una alternativa a las baterías para la generación firme
La clave del proyecto ACES Delta es que combina la generación renovable con un sistema de almacenamiento de larga duración. Las baterías pueden cubrir desajustes de horas o días, pero no de semanas o meses. Las cavernas salinas, en cambio, permiten guardar grandes volúmenes de hidrógeno que luego se convierten en electricidad cuando la red lo demanda.
El ciclo combinado de gas de la planta está preparado para quemar hidrógeno de forma progresiva, lo que le permite operar con gas natural mientras se incrementa la producción de hidrógeno verde. Ese diseño reduce el riesgo de la inversión y facilita la transición desde una planta de carbón hacia una generación mucho más limpia.



