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Cloudera fía su evolución a la IA agéntica y a entornos híbridos para que las empresas rentabilicen sus inversiones

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(El Español)

Cloudera, la compañía nacida en 2008 y conocida por su papel en el ecosistema Hadoop, presentó esta semana en su evento Evolve 2026 en Nueva York una evolución de su plataforma orientada a la inteligencia artificial agéntica, con unos 150 casos de uso prioritarios y modelos de referencia para acelerar el despliegue empresarial. El CEO, Charles Sansbury, defendió los entornos híbridos y locales frente a la migración total a la nube, y la compañía confirmó su alianza con Mistral para habilitar inferencia privada en arquitecturas soberanas.

De Hadoop a la IA agéntica: el giro estratégico de Cloudera

La trayectoria de Cloudera es un ejemplo de consolidación en el sector tecnológico. Fundada en 2008, salió a Bolsa en 2017, pero cuatro años después la llegada de los fondos Clayton, CD&R y KKR la devolvió al ámbito privado. En su último ejercicio fiscal ingresó 1.200 millones de dólares. Una de sus operaciones clave fue la compra de Hortonworks en 2019, su rival en el mundo Hadoop, para dominar la administración de la información.

En el evento Evolve, celebrado esta semana en Nueva York, el CEO Charles Sansbury repasó esa historia acelerada y presentó lo que calificó como la "mayor" evolución de la compañía. El lanzamiento incluye una serie de unos 150 casos de uso "prioritarios" de IA y el desarrollo de modelos de referencia para cada uno, diseñados bajo el liderazgo del ingeniero español Sergio Gago, señalado como el "principal cerebro" detrás de las nuevas funcionalidades.

"Las empresas piensan ya más en los casos de éxito que en la pila tecnológica. Nuestra idea es compartir nuestras mejores prácticas y conocimientos para acelerar el tiempo de obtención de resultados", subrayó Sansbury en conversación con DISRUPTORES – EL ESPAÑOL, un día antes de su intervención en el escenario.

El problema del ROI: 89% de las empresas rediseñan sus políticas de IA

El enfoque de Cloudera busca paliar un problema que afecta a la gran empresa: no logra capitalizar sus inversiones en inteligencia artificial. Según un informe lanzado por la propia compañía, hasta el 89% de las empresas está rediseñando sus políticas de IA debido al aumento de costes. Además, el 98% ha dado marcha atrás en sus implementaciones por fallos, alucinaciones o comportamientos inesperados, y el 75% señala la gobernanza y el cumplimiento normativo como uno de los principales obstáculos para escalar sus estrategias.

Para Sansbury, no habrá buenos resultados si los datos que se introducen a la máquina no tienen la calidad suficiente. "Una de nuestras prioridades ha sido mejorar la gobernanza de la información en los entornos corporativos", afirmó. El directivo también observa un cambio en las motivaciones iniciales: "La primera oleada de IA no estuvo impulsada tanto por un análisis económico del retorno esperado como por el deseo de los consejos de administración de poder explicar cómo estaban utilizando la IA para mejorar sus negocios".

Abhas Ricky, jefe de estrategia de Cloudera, matizó que el retorno de la inversión depende de una serie de grados y parámetros que aconsejan no ser tan categóricos como para calificar los proyectos de "éxitos" o "fracasos". "Es la combinación de todos estos elementos la que permitirá conseguir un mayor o menor ROI", dijo, aludiendo a la calidad del dato, la observabilidad, la gobernanza y las políticas de control y soberanía.

Alianza con Mistral y apuesta por la nube híbrida

Una de las decisiones más llamativas de Cloudera es su elección de Mistral como socio preferente para modelos de lenguaje grande (LLM), por delante de gigantes como OpenAI o Anthropic. Ricky explicó que la elección se debe a la apuesta compartida por el código abierto, la capacidad de desplegar inferencia privada en nubes privadas y entornos aislados, y la compatibilidad con arquitecturas soberanas, necesarias para clientes regulados.

"Disponemos de 30 exabytes de contexto corporativo. En nuestro caso, una parte muy importante de esos datos se encuentra en las instalaciones locales de las organizaciones. Y Mistral es uno de los pocos laboratorios líderes en el desarrollo de modelos de frontera que permite desplegarlos en nubes privadas y entornos aislados", explicó Ricky.

Sansbury, por su parte, defendió que las instalaciones locales y los centros de datos privados siempre tendrán un protagonismo relevante. "Cloud es una parte fundamental de nuestra infraestructura informática. Ha transformado la manera en que todos interactuamos con la tecnología, y lo ha hecho para mejor. Es una parte crítica, pero eso no significa que todas las cargas de trabajo vayan a trasladarse allí", dijo. Esta postura explica la apuesta de Cloudera por soluciones híbridas y por habilitar inferencia privada, en contra de la tendencia de migración total a la nube.

Preguntado por la repercusión geopolítica, Ricky negó que la alianza con Mistral responda a una aproximación al mercado europeo relacionada con las políticas de Bruselas. "No hacemos negocios con el objetivo de conseguir una hegemonía regional. Somos una compañía estadounidense que opera en más de 95 países y siempre intentamos encontrar la mejor solución para cada uno de ellos", afirmó. Y concluyó: "Nuestra colaboración tiene más que ver con hacer realidad la inferencia privada que con cualquier otra cosa".