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Barcelona Comerç reclama menos burocracia y alquileres más largos para atraer a los jóvenes al comercio

Fotografía que ilustra la noticia: Barcelona Comerç reclama menos burocracia y alquileres más largos para atraer a los jóvenes al comercio
(Expansión)

El nuevo presidente de Barcelona Comerç, Jordi Arias, ha asumido el cargo con un diagnóstico claro: el comercio de proximidad sufre por la burocracia municipal, la rigidez de los alquileres y la falta de atractivo para los jóvenes. En una entrevista con EXPANSIÓN, Arias reclama menos trabas administrativas, contratos de alquiler más largos y una recuperación de la tasa Amazon, y avisa de que muchos negocios arrancan 'descapitalizados' por la maraña regulatoria.

Un botiguer de Sant Antoni al frente de los ejes comerciales

Jordi Arias, propietario de Bebe-Té, una tienda especializada en infusiones y café en el barrio de Sant Antoni, fue elegido la semana pasada por unanimidad como presidente de Barcelona Comerç, entidad que aglutina a 23 ejes comerciales de la ciudad. Arias compatibilizará el cargo con la presidencia de la asociación de comerciantes de su barrio.

Arias explica que su vocación siempre fue ser botiguer, aunque estudió Pedagogía y trabajó por cuenta ajena antes de dar el giro en 2007 para abrir su propio negocio. Reconoce que su familia prefería que se dedicase a otra cosa, una actitud que considera representativa de una generación que "no valoró su propio negocio ni su estilo de vida". Para él, el relevo generacional pasa por "reenamorar a los jóvenes", que "no ven interesante el sector" por las maratonianas jornadas y por tener que trabajar los sábados.

El nuevo presidente también cuestiona el modelo de horarios vigente. "El cambio climático afecta: ¿qué sentido tiene abrir a las cinco de la tarde cuando en la calle hace 40 grados durante una ola de calor?", reflexionó. No obstante, se mostró partidario de que la ciudad restrinja la apertura en domingos, una práctica que considera positiva para el descanso de los comerciantes.

Burocracia municipal: el lastre que descapitaliza a los emprendedores

La burocracia no solo frena la inversión, sino que reduce el atractivo del comercio como salida profesional. Arias denunció que la excesiva burocracia del Ayuntamiento complica mucho las cosas a quienes acaban de abrir un negocio: deben afrontar obras e inversiones, el pago del alquiler y también lidiar con complicaciones y retrasos en la concesión de licencias. "No puede ser que arranque descapitalizado", proclamó, y añadió: "Si es difícil que haya gente emprendedora que quiera meterse en este mundo, imagina qué ocurre cuando la Administración no ayuda".

En su opinión, Barcelona debería emular a otras ciudades y exigir únicamente declaraciones responsables para subir la persiana, en lugar de licencias previas. También criticó que la regulación municipal y los planes de usos lleguen con retraso, y citó el reciente veto a los supermercados 24 horas: "Hace mucho tiempo" que el sector advertía sobre su proliferación. Algo similar ocurrió con el coto a tiendas de accesorios de móviles, recuerdos y salones de manicura y pedicura en el distrito de Ciutat Vella, una exigencia que venía de muy lejos.

Arias insistió en que la administración debe ver los ejes comerciales como un "aliado natural" del barrio. "Estamos presentes todo el día en la calle, somos el vecino de la planta baja y los primeros en avisar cuando se detecta un problema", afirmó.

Alquileres, tasa Amazon y la presión de los consumidores

El nuevo presidente de Barcelona Comerç también defendió recuperar la llamada "tasa Amazon", el recargo local que pretendía gravar el uso del espacio público por parte de las grandes plataformas de comercio electrónico. El Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TJSC) anuló ese recargo, pero la última palabra la tendrá el Tribunal Supremo.

Sobre el alza de los alquileres comerciales, Arias cerró filas con la voluntad del alcalde, Jaume Collboni, de limitar su precio, tal como ocurre con la vivienda desde 2024. No obstante, consideró que en vez de un tope en cada barrio, "tendría que aplicarse una cirugía muy fina", porque los importes, el tipo de negocios o la ocupación varían mucho en calles cercanas. "En Sant Antoni, no es lo mismo la calle Parlament que Marqués de Campo Sagrado", recalcó. También abogó por "ampliar la duración de los contratos" de alquiler, de los cinco años actuales a "10 o 15", para "dar margen para amortizar las inversiones".

A nivel tributario, reclamó "incentivar fiscalmente a dueños que optan por precios razonables y que no dejan locales vacíos": "Si un propietario lo hace bien, el consistorio debe valorarlo positivamente", razonó. Arias pidió a los consumidores que sean "militantes" del comercio de proximidad, aunque reconoció que el encarecimiento de la vivienda y el turismo desplazan a quienes hacen "vida de barrio". Sobre el plan del Ayuntamiento de abrir un supermercado público, presentado por el alcalde alegando el coste de la vida y el menor poder adquisitivo, Arias fue cauto: "Antes, debería hablarlo con el sector" y su público debería acotarse, dijo.