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Bernardos: solo el 5,8% de los declarantes gana 60.000 euros, la puerta de entrada a la clase media acomodada

Fotografía que ilustra la noticia: Bernardos: solo el 5,8% de los declarantes gana 60.000 euros, la puerta de entrada a la clase media acomodada
(ABC)

El economista Gonzalo Bernardos ha puesto cifras a un debate recurrente en la economía española: cuántos asalariados alcanzan realmente los 3.000 euros netos al mes. En su intervención en el programa 'Más vale tarde' de laSexta, el también profesor de la Universidad de Barcelona aseguró que solo el 5,8% de los declarantes de IRPF llega a los 60.000 euros anuales, la cifra que, en sus cálculos, equivale a percibir 3.000 euros netos en 14 pagas. La reflexión llega en un contexto de salarios estancados y encarecimiento de la vivienda y los productos básicos.

Un umbral salarial que pocos cruzan

Bernardos situó el denominado "sueño dorado" de los 3.000 euros netos mensuales en un plano casi inalcanzable para la mayoría de los trabajadores españoles. Según sus datos, únicamente el 5,8% de los declarantes de IRPF supera los 60.000 euros brutos anuales, una cifra que, calculada en 14 pagas, deja un salario neto de aproximadamente 3.000 euros al mes.

Este porcentaje contrasta con la percepción social de que ese nivel de ingresos es el que define a la clase media acomodada. El economista subrayó que ese umbral, que históricamente se asociaba a perfiles de mediana edad con larga trayectoria laboral, hoy resulta difícil de alcanzar incluso para titulados superiores. "Cobran menos aunque tengan una titulación superior", afirmó en referencia a los menores de 40 años.

El dato cobra relevancia en un momento en que el debate público se centra en la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. Mientras los indicadores macroeconómicos reflejan crecimiento, el profesor de la Universidad de Barcelona sostiene que "esos indicadores no tienen un impacto real en la sociedad".

El papel de las herencias en la riqueza de los hogares

La intervención de Bernardos puso el foco en un factor que rara vez aparece en los análisis de coyuntura: la transmisión de riqueza entre generaciones. "En España, el 90% de la riqueza de la clase media-baja viene de la herencia", aseveró. Esta afirmación sitúa la herencia como el principal mecanismo de acumulación patrimonial para buena parte de los hogares españoles, por delante del ahorro generado con ingresos laborales.

El economista describió el momento actual como "la transmisión de riqueza mayor de la historia de padres y abuelos a nietos e hijos". Un proceso que, en su opinión, marca la diferencia entre quienes pueden afrontar la compra de una vivienda o mantener su nivel de vida y quienes dependen exclusivamente de su salario.

Esta visión contrasta con la imagen de una clase media que se sostiene por méritos propios. Según Bernardos, los mayores de 50 años "van francamente bien, sobre todo si ya han heredado", mientras que los más jóvenes, que no han recibido aún ese traspaso generacional, "viven con sus padres hasta los 35 años" o retrasan decisiones como comprar su primer coche o su primera casa.

Jóvenes: más formación, peores condiciones

Uno de los núcleos del análisis de Bernardos fue la situación de los menores de 40 años, a los que describió como "quienes de verdad viven una situación dramática". Frente a las generaciones anteriores, que pudieron beneficiarse de un mercado laboral más favorable, los jóvenes actuales "muchas veces no tienen el trabajo a tiempo completo que desearían" y "valoran más el día a día que el futuro".

El economista atribuyó esta actitud a la percepción de que "el futuro aún está muy lejano", una respuesta racional ante un mercado en el que los salarios de entrada no cubren las necesidades básicas y el acceso a la vivienda se ha encarecido de forma sostenida. "Los españoles, década a década y generación a generación son cada vez más pobres", resumió.

En este contexto, Bernardos señaló que la salud económica de un país no puede medirse por la situación de quienes rondan los 50 años y acumulan dos décadas de carrera laboral, sino por la de "los jóvenes que no pueden acceder a un empleo o que tienen que vivir con sus padres hasta los 35 años". Un diagnóstico que apunta a que el problema no es solo de distribución, sino de capacidad de generación de riqueza propia.