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Tener petróleo no es suficiente, hay que poder transformarlo: los márgenes del refino desatan la subida del precio del combustible

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(El Español)

El precio del diésel ha subido más de un 20% desde principios de julio, y la subida se debe al encarecimiento del refino, no solo al coste del crudo. La rebaja del Gobierno se amplía en septiembre para particulares, pero se reduce para los transportistas.

Un 22% más caro en dos meses

Llenar el depósito medio de un vehículo diésel (55 litros) cuesta en los últimos días de agosto, en plena operación retorno de vacaciones, un 22% más que a principios de julio. En números, pasar de unos 85 a unos 103 euros por depósito, según los datos recogidos por el Observatorio de la Energía. La subida no es una anomalía puntual, sino el resultado de la combinación de una demanda estacional alta y de una capacidad de refino limitada en Europa.

La subida del 22% en solo dos meses sitúa el precio del diésel en máximos que no se veían desde los picos de la crisis energética previa. El repunte se deja sentir con especial intensidad en el bolsillo de los conductores particulares, que afrontan esta subida en plena operación retorno, y en el de los transportistas, cuyo principal insumo se ha encarecido de forma notable.

El refino, el cuello de botella

La guerra en Irán y los ataques a refinerías rusas han generado cuellos de botella globales en la transformación del crudo. Tener petróleo no es suficiente: hay que poder transformarlo, y es justamente esa capacidad de refino la que está tensionada. Las refinerías europeas operan cerca de su límite, y cualquier interrupción en la oferta de productos refinados impacta directamente en los precios finales.

Este fenómeno ha sido señalado por varios analistas como la causa principal de la escalada de precios, por delante incluso de la evolución del barril de Brent. La falta de inversión en nuevas refinerías en Occidente, sumada a los cierres de plantas en los últimos años, ha dejado al sistema con poco margen para absorber perturbaciones. El resultado es que los márgenes de refino se han triplicado en este periodo, según el observatorio, y ya suponen una parte considerable del precio final que paga el consumidor.

Las ayudas: subida para particulares, recorte para transportistas

En este contexto, las ayudas gubernamentales al combustible se han ido reduciendo a lo largo del año, pero el Gobierno ha anunciado un cambio para septiembre. La bonificación subirá a 20 céntimos por litro para los particulares, una medida que aliviará en parte el golpe en el surtidor. Sin embargo, para los transportistas la bonificación será de solo 5 céntimos por litro, un recorte respecto a lo que recibían hasta ahora.

Esta diferencia de trato ha generado malestar en el sector del transporte, que considera insuficiente la ayuda en un momento en que el diésel, su principal combustible, es el que más se ha encarecido. La medida llega además cuando los márgenes del refino siguen altos y no se vislumbra una corrección a corto plazo, lo que apunta a que los precios en surtidor podrían mantenerse elevados durante los próximos meses.