España prevé conectar en 2027 baterías equivalentes a todo el parque nuclear: de 260 MW a 7,1 GW

El almacenamiento con baterías dejará de ser testimonial en España. Según los datos manejados por el sector, en 2027 se conectará a la red tanta capacidad como la que hoy suma el parque nuclear: 7,1 GW. Actualmente apenas hay 260 MW instalados, pero los proyectos con expediente aprobado en el BOE ya suman 6,4 GW y el ritmo de tramitación apunta a una multiplicación por diez en los próximos 18 meses.
De 260 MW a 7,1 GW: el salto del almacenamiento en dos años
El sistema eléctrico español se prepara para un cambio de escala en almacenamiento. Según la información publicada por El Español, la capacidad de baterías conectada a red pasará de los actuales 260 MW a unos 7,1 GW en 2027, una cifra equivalente a la potencia instalada del parque nuclear español. El dato no es una previsión teórica: 6,4 GW de proyectos ya cuentan con expediente aprobado en el BOE, lo que les permite iniciar la construcción.
El salto es aún más relevante si se considera el conjunto de proyectos anunciados hasta 2029, que suman 10,3 GW. Es decir, el almacenamiento con baterías pasará de ser una tecnología residual a convertirse en un activo estructural del mix eléctrico peninsular en menos de tres años. La comparación con la nuclear no es casual: 7,1 GW es la potencia que hoy aportan las centrales atómicas españolas, y las baterías igualarán esa cifra en capacidad instalada, aunque con un perfil de operación distinto.
El papel de las baterías: desplazar la solar a las horas de mayor precio
El interés por las baterías no responde a una moda tecnológica, sino a una necesidad del sistema. Con una penetración creciente de energía solar, los precios de la electricidad en horas centrales del día tienden a caer, incluso a valores negativos en algunos momentos. Las baterías permiten almacenar esa electricidad barata y verterla a la red en las horas de mayor demanda y precio, lo que aporta flexibilidad al sistema y reduce la dependencia de los ciclos combinados.
Esa capacidad de arbitraje es la que hace atractivos los proyectos para los inversores, pero también la que obliga a acelerar los trámites. La tramitación administrativa ha sido tradicionalmente uno de los cuellos de botella para el almacenamiento, y la existencia de expedientes aprobados en el BOE es un indicador de que la maquinaria se ha puesto en marcha. La previsión de multiplicar por diez la capacidad en 18 meses sugiere que la mayoría de esos proyectos ya están en fase avanzada.
La financiación, principal reto para los proyectos de baterías
A pesar del impulso regulatorio, el principal obstáculo para que los proyectos de baterías se materialicen es la financiación. La inversión necesaria para construir 7,1 GW de almacenamiento es considerable, y los ingresos futuros dependen de la evolución de los precios del mercado eléctrico, lo que añade incertidumbre a los modelos de negocio. Sin embargo, la información publicada señala que las ayudas públicas y el futuro mercado de capacidad europeo facilitarán el desarrollo de estos proyectos.
El mercado de capacidad, que Bruselas lleva tiempo diseñando, retribuirá a los activos que garanticen disponibilidad de potencia en momentos de tensión del sistema, un papel que las baterías pueden desempeñar con rapidez. Las ayudas públicas, por su parte, reducen el coste inicial de las inversiones y mejoran la rentabilidad esperada. Con esos instrumentos, el sector confía en que la financiación deje de ser un freno y permita cumplir los plazos anunciados.



