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Las ingenierías españolas copan los grandes contratos de agua y energía en Marruecos

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(El Español)

Marruecos acelera la transformación de sus infraestructuras energéticas e hidráulicas para combatir la desertización y asegurar el suministro, y las empresas españolas se han convertido en el socio tecnológico de referencia. Acciona, Cox, TSK, Lantania, OCA Global y Cobra acumulan contratos estratégicos en desalación, solar y ciclos combinados, un negocio que refuerza la presencia industrial española en el país vecino.

Desaladoras y renovables: el núcleo del negocio de Acciona y Cox

Acciona ha consolidado su posición en Marruecos con la construcción y explotación de grandes desaladoras y proyectos de energías renovables. Entre sus referencias destaca la desaladora de Casablanca, una infraestructura clave para el abastecimiento de agua en la región más poblada del país. Además, la compañía está precalificada para desarrollar 800 megavatios (MW) de capacidad renovable, un paso que ampliaría su cartera en un mercado con alta demanda de electricidad limpia.

Por su parte, Cox gestiona la desaladora de Agadir y la central de ciclo combinado de gas Aïn Beni Mathar. Esta última es una pieza esencial para garantizar el suministro eléctrico en el sur del país, mientras la planta desaladora asegura el agua para una zona agrícola con presión hídrica creciente. La combinación de ambos activos sitúa a Cox como un operador integrado en el mix hídrico y energético marroquí.

El peso de estas infraestructuras no es menor: la desalación se ha convertido en una prioridad nacional ante la escasez de precipitaciones y la sobreexplotación de acuíferos. La participación de compañías españolas en este segmento no solo supone ingresos recurrentes, sino también una transferencia de tecnología que Marruecos difícilmente podría obtener de otros proveedores europeos.

TSK, Lantania y OCA Global: el resto del ecosistema

TSK lidera proyectos solares como Noor Midelt, el complejo fotovoltaico que combina energía solar y almacenamiento, y que es una de las apuestas más ambiciosas de Marruecos para reducir su dependencia de los combustibles fósiles. La participación de TSK en esta iniciativa consolida su cartera de grandes plantas solares en el norte de África, una región donde la irradiación solar es de las más altas del mundo.

En el ámbito de las infraestructuras hidráulicas, Lantania se ha especializado en el tratamiento de aguas, una actividad directamente vinculada a la lucha contra la desertización. Sus proyectos incluyen plantas de depuración y sistemas de reutilización de agua, esenciales para la agricultura de regadío en un contexto de déficit hídrico crónico.

OCA Global, por su parte, actúa en la inspección industrial y el control de calidad de infraestructuras, un servicio transversal que da soporte a los grandes proyectos energéticos y de agua. Su presencia en el país refuerza la tesis de que la colaboración española no se limita a las constructoras, sino que abarca toda la cadena de valor: desde la ingeniería hasta la certificación final.

Un mercado estratégico en plena expansión

Marruecos afronta una doble transformación: por un lado, la desertización avanza y el país busca alternativas para garantizar el agua; por otro, su dependencia energética exterior es notable, con el 25% de su electricidad y el 100% de su gas provenientes de España, según los datos que maneja el sector. Las infraestructuras que están construyendo las empresas españolas buscan precisamente reducir esa vulnerabilidad, tanto en el suministro hídrico como en la generación eléctrica.

El plan de Rabat pasa por acelerar la descarbonización con renovables y ampliar la capacidad de desalación, y las compañías españolas se han posicionado como actores principales en ambas líneas. La proximidad geográfica, la complementariedad de los sistemas eléctricos y los acuerdos bilaterales favorecen el flujo de inversiones y contratos.

Para el tejido empresarial español, Marruecos es un mercado prioritario en el norte de África, no solo por la cercanía, sino por el tamaño de los proyectos y su efecto arrastre sobre la industria auxiliar. La presencia de estas seis compañías demuestra que la internacionalización energética española compite con éxito en un entorno donde la demanda de infraestructuras seguirá creciendo en los próximos años.