La pensión de viudedad pierde beneficiarios por primera vez en décadas mientras el sistema suma dos millones de jubilaciones

La pensión de viudedad es la única gran prestación del sistema que pierde beneficiarios: ha retrocedido un 0,2% en el último año, frente al avance del 2,4% de las jubilaciones. El Gobierno acaba de ampliar el acceso a parejas con hijos sin relación formal, pero los sindicatos consideran la medida insuficiente. El retroceso refleja cambios demográficos y laborales que reconfiguran el mapa de las pensiones en España.
Un mínimo histórico en el conjunto del sistema
La Seguridad Social abonó en octubre 2.344.470 pensiones de viudedad, el 90% de ellas a mujeres. Son 4.000 menos que hace un año, 8.000 menos que hace dos y 22.000 menos que en el récord de la serie, registrado en diciembre de 2019. La cifra apenas varía respecto a la de enero de 2015, cuando había 2,15 millones.
Mientras tanto, el conjunto del sistema no deja de crecer: hace dos décadas se abonaban ocho millones de pensiones contributivas y ahora son 10,56 millones. El avance se debe casi en exclusiva a las prestaciones por jubilación, que suman 6,78 millones de nóminas, 150.000 más que hace un año y dos millones más que hace veinte años. La jubilación de la generación del baby boom explica este incremento.
La proporción de pensiones de viudedad sobre el total ha caído hasta el 22,2%, un mínimo histórico, frente al 27% de hace dos décadas. En términos de gasto, estas prestaciones suponían el 20,4% del gasto en pensiones contributivas hace veinte años, frente al 15,8% actual. La cuantía media mensual es de 977 euros, frente a los 1.578 euros de la pensión de jubilación, lo que explica que el peso en el gasto sea menor que en el número de prestaciones.
Las razones del estancamiento: demografía y empleo femenino
Los especialistas apuntan a varios factores que operan en conjunto. El primero es demográfico: la diferencia entre la esperanza de vida de hombres y mujeres se está estrechando. En los años noventa, ellos morían en promedio a los 73,4 años y ellas a los 80,41, siete años de diferencia; en 2024, último dato disponible, esa diferencia se reduce a cinco años, con ellas en una media de 86,5 años y ellos en 81,4. Eso significa que los viudos o viudas lo son durante menos tiempo.
El segundo factor es la mayor participación de las mujeres en el mercado laboral. Cristina Estévez, secretaria ejecutiva confederal de UGT y responsable de políticas de Seguridad Social, explica que las mujeres ya son el 46,7% del mercado laboral, frente al 37,8% de 2002. "Con cada vez más mujeres con derecho a la pensión de jubilación, es normal que haya menos con la de viudedad", señala. La normativa permite compatibilizar ambas prestaciones, pero hay un tope máximo de 47.034 euros brutos al año en 2026 que, de alcanzarse, quita el sentido a percibir las dos.
El tercer factor es la caída de los matrimonios. Según Estévez, hace un lustro se celebraban unos 270.000 al año, 100.000 menos que ahora. Carlos Bravo, responsable de Políticas Públicas y Protección Social de CC OO, añade que la mayor longevidad de la población también contribuye al estancamiento.
La reforma del Gobierno y las críticas sindicales
El Gobierno aprobó la semana pasada una reforma que amplía el derecho a la pensión de viudedad a las parejas con hijos que no hubiesen formalizado su relación, ya sea como pareja de hecho o mediante matrimonio. El Ministerio de Seguridad Social no ha cuantificado a cuántas personas beneficiará esta medida, un extremo que UGT critica abiertamente.
"No entendemos la discriminación de que haya que tener hijos en común. No tiene ningún sentido dejar fuera a los que no hayan tenido hijos", afirma Estévez, que anuncia que el sindicato está valorando qué medidas adoptar. La responsable de UGT considera que la medida se queda corta y reclama una estimación de potenciales beneficiarios por parte del ministerio.
El contexto político no es menor: la evolución de las pensiones ha protagonizado gran parte de la campaña electoral. La diputada del PP Ester Muñoz dijo que el sistema iba a "petar", mientras que el parlamentario de Vox José María Figaredo lo catalogó como un "zombi". Miles de personas se manifestaron el pasado sábado en Madrid en defensa del sistema público de pensiones.
El desafío del baby boom y la sostenibilidad del gasto
La jubilación de la generación del baby boom supone un desafío de gran calado para el sistema. La Airef prevé que España gaste un promedio del 13% de su PIB en pensiones hasta 2050, descontando el impacto de las medidas de ingresos. Es un esfuerzo que algunas voces critican por no dedicarse a otras partidas como sanidad o educación.
Los defensores del sistema contraponen que otros países europeos, como Italia o Francia, también afrontan un gran esfuerzo para pagar sus pensiones, y que el sistema es una herramienta redistributiva. La pregunta ahora es si la ampliación de la viudedad a las parejas con hijos sin formalizar será suficiente para revertir la tendencia a la baja, o si el factor demográfico y la mayor independencia económica de las mujeres seguirán reduciendo el peso de esta prestación en el conjunto del sistema.



