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La opa de Intesa Sanpaolo sobre Monte dei Paschi choca con el escrutinio antimonopolio en banca y seguros

Fotografía que ilustra la noticia: La opa de Intesa Sanpaolo sobre Monte dei Paschi choca con el escrutinio antimonopolio en banca y seguros
(Cinco Días)

La opa hostil de Intesa Sanpaolo sobre Banca Monte dei Paschi di Siena (MPS), valorada en 36.000 millones de euros, ha puesto sobre la mesa dos frentes de competencia que podrían condicionar el desenlace de la operación: el peso que el grupo resultante alcanzaría en el mercado bancario italiano y la influencia que podría ejercer sobre la aseguradora Generali. Las autoridades antimonopolio ya investigan la operación y han advertido del riesgo de que perjudique la competencia en varias regiones.

Un banco con el doble de cuota que su rival más cercano

Si la oferta pública de adquisición lanzada por Intesa Sanpaolo prospera, el grupo resultante alcanzaría una cuota de entre el 24% y el 25% tanto en préstamos como en depósitos, según recoge la columna de Reuters Breakingviews publicada por CincoDías. Eso supondría duplicar la cuota de su competidor más cercano y convertir al banco, valorado en 119.000 millones de euros, en el primer actor del sistema financiero italiano con una ventaja considerable sobre el resto.

El tamaño no es el único problema. Las autoridades de competencia italianas ya han abierto una investigación preliminar y han advertido de que la operación podría perjudicar la competencia en unas nueve regiones y numerosas provincias. En algunas de ellas, la cuota combinada del nuevo grupo podría llegar al 40%, un nivel que encendería todas las alarmas regulatorias.

Para intentar despejar esas dudas, el consejero delegado de Intesa, Carlo Messina, se ha comprometido a vender unas 635 sucursales, más de la mitad de la red actual de Monte dei Paschi, a una entidad de menor tamaño. La cesión, sin embargo, podría quedarse corta. El análisis de los reguladores es solo preliminar y existe el riesgo de que exijan desinversiones adicionales, lo que reduciría el ahorro de costes que Intesa espera extraer de la integración.

El nudo de Generali: una participación del 13,5% con voz en el consejo

El segundo frente de la operación está en el sector asegurador. Monte dei Paschi controla una participación del 13,5% en Assicurazioni Generali, líder del mercado italiano de seguros de vida, por delante de la propia Intesa, que hoy es uno de los tres principales actores de ese segmento. Si la opa prospera, Intesa se haría con el control efectivo de ese paquete accionarial y podría ganar voz en el nombramiento del consejo de administración de Generali.

Esa perspectiva preocupa a las autoridades de competencia. Una gran aseguradora de vida como Intesa podría ejercer una influencia enorme sobre la número uno del sector, con acceso a sus condiciones comerciales y a su estrategia. Para desactivar la bomba, Intesa tendría que demostrar que su participación es puramente financiera y que no aspira a influir en la gestión de Generali. Pero esa declaración de intenciones debilitaría la lógica misma de poseer esas acciones.

La alternativa, que los reguladores obliguen a reducir la participación de forma sustancial, tampoco haría que la operación dejara de tener sentido para Intesa. Según los cálculos de la compañía, el ahorro de costes esperado con la compra de Monte dei Paschi es de unos 1.500 millones de euros anuales, una cifra que no se resentiría de forma significativa incluso si los reguladores exigieran vender 100 sucursales adicionales, según una persona conocedora de los cálculos internos citada por Breakingviews.

Una operación hostil que la propia Monte dei Paschi intenta frenar

La opa de Intesa es hostil y cuenta con el rechazo firme de la cúpula de Monte dei Paschi, que ya está intentando por todos los medios frustrar los planes del comprador. En ese contexto, cualquier dosis adicional de incertidumbre regulatoria juega a favor de la defensa del banco target, que puede aprovechar los flecos de competencia para ganar tiempo y complicar la operación.

El análisis de las autoridades antimonopolio es solo preliminar, lo que deja abierta la puerta a que las condiciones finales sean más duras de lo que Intesa ha presupuestado. Si los reguladores exigen más desinversiones de sucursales o una reducción significativa de la participación en Generali, el ahorro de costes proyectado podría menguar, aunque no hasta el punto de hacer inviable la compra.

La lógica fundamental de la operación sigue intacta: crear un banco italiano más grande y líder del mercado. Pero el camino hasta la aprobación definitiva se ha convertido en un laberinto de condiciones, cesiones y compromisos que eleva los riesgos de una transacción ya de por sí compleja. La resolución de este pulso determinará el mapa bancario italiano de la próxima década y sentará precedente sobre cómo se conjugan tamaño, competencia y poder en el sector financiero europeo.