España pierde 197 millones de fondos NextGen por no subir el diésel y evita un repunte del IPC

España ha perdido oficialmente 197 millones de euros en ayudas europeas NextGen por negarse a subir los impuestos del diésel. El Gobierno negoció hasta el último momento una alternativa, pero Bruselas no ha cedido. La decisión busca evitar que el combustible encarezca aún más el IPC, aunque tiene un coste directo para las arcas públicas.
Bruselas rechaza la alternativa y España asume la primera pérdida de fondos
El plazo para cumplir los hitos del Plan de Recuperación vence este lunes 31 de agosto, y con él se confirma que España no recibirá 197 millones de euros en ayudas directas. El motivo: el Gobierno no ha igualado la fiscalidad del diésel con la de la gasolina, un compromiso que figuraba en el programa de reformas acordado con la Comisión Europea.
Según ha podido saber El Español, el Ejecutivo intentó durante todo el verano buscar una fórmula alternativa que permitiera mantener la subvención al diésel sin incumplir el acuerdo. Sin embargo, Bruselas ha rechazado todas las propuestas presentadas y ha mantenido su exigencia de equiparar los impuestos de ambos combustibles.
Esta es la primera vez que España pierde fondos europeos de forma oficial por no cumplir un hito del Plan de Recuperación. Hasta ahora, los retrasos se habían resuelto con reprogramaciones o prórrogas, pero en este caso la Comisión Europea ha sido inflexible, lo que marca un precedente en la relación entre Madrid y Bruselas en materia de fondos NextGen.
El miedo a la inflación condiciona la política fiscal del diésel
La negativa del Gobierno a subir los impuestos del diésel no es casual. Fuentes del Ejecutivo consultadas por El Español señalan que el principal temor era el impacto inmediato en el bolsillo de los conductores y, sobre todo, en el IPC. En un contexto en el que los precios de los carburantes ya ejercen presión sobre la inflación, eliminar la subvención al diésel habría encarecido el repostaje de forma directa.
El diésel es el combustible más utilizado por transportistas, agricultores y buena parte de las clases medias. Una subida de su precio se trasladaría con rapidez a los alimentos, a los fletes y al transporte de mercancías, con un efecto dominó sobre los precios finales. El Gobierno calculaba que la medida podría añadir varias décimas al IPC en un momento especialmente sensible.
El dilema era claro: cumplir el compromiso con Bruselas y asumir el coste político y económico de una subida de impuestos, o mantener la subvención y renunciar a los fondos. Finalmente, el Ejecutivo ha optado por proteger el bolsillo de los ciudadanos, aunque ello suponga un recorte en las ayudas europeas que ya estaban comprometidas.
Un precedente que abre interrogantes sobre el resto de los fondos
La pérdida de estos 197 millones se produce en un momento de máxima atención sobre la ejecución de los fondos NextGen. A finales de julio, El Español ya informó de que España seguía sin adjudicar más de 22.000 millones de euros de estos fondos, una cifra que evidencia las dificultades administrativas para absorber el dinero europeo.
Con esta pérdida, el Gobierno se enfrenta a un escenario más complejo: Bruselas ha demostrado que está dispuesta a aplicar recortes si no se cumplen los compromisos. El siguiente hito del Plan de Recuperación está previsto para los próximos meses, y la presión sobre la gestión de los fondos no hará sino aumentar.
La decisión de no subir el diésel tiene además una lectura política clara: el Ejecutivo prefiere asumir la pérdida de ingresos europeos a arriesgarse a un repunte de la inflación que podría erosionar la confianza de los consumidores y el apoyo social a las políticas de recuperación. No obstante, el coste de oportunidad es real: 197 millones que se quedan fuera del presupuesto nacional y que tendrán que compensarse con otras vías de financiación.



