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Moncloa urge la entrada de un gran inversor internacional para la gigafactoría de IA antes de septiembre

Fotografía que ilustra la noticia: Moncloa urge la entrada de un gran inversor internacional para la gigafactoría de IA antes de septiembre
(ABC)

El Gobierno ha puesto fecha límite a la ampliación de capital de la gigafactoría europea de inteligencia artificial. Según ha podido saber ABC, Moncloa urge a cerrar antes de que acabe septiembre la entrada de al menos un gran inversor internacional —fondo soberano o capital riesgo— en el consorcio, que estaría dispuesto a ceder hasta un 20% de su participación. La operación se presenta como un guiño al Govern y a los socios parlamentarios del Ejecutivo: una alternativa económica de largo plazo para Tarragona ante el calendario de cierre de las centrales nucleares de Vandellòs y Ascó.

Una fecha tope para dar estabilidad al proyecto

El Ejecutivo ha trasladado a los miembros del consorcio la necesidad de acelerar la incorporación de un socio de referencia internacional. Según la información publicada por ABC, la intención es que la operación quede cerrada antes de que concluya el próximo mes de septiembre, un calendario que responde a la necesidad de dar solidez financiera y proyección europea al proyecto.

El consorcio actual ofrecería un 20% de su participación al nuevo inversor, que podría ser un fondo soberano o una firma de capital riesgo con capacidad para aportar músculo financiero y credibilidad internacional. La negociación se enmarca en la estrategia del Gobierno para consolidar una iniciativa que aspira a convertirse en referencia continental en infraestructuras de inteligencia artificial.

El plazo de septiembre, según ABC, es una exigencia de Moncloa para evitar que el proyecto se dilate y para mandar una señal de compromiso tanto a los socios europeos como a los inversores potenciales. La entrada de un socio con perfil global se considera condición necesaria para que la iniciativa gane dimensión y para que el consorcio actual no dependa en exclusiva del respaldo público.

Un guiño a Cataluña ante el calendario nuclear

La operación tiene también una lectura política y territorial. La gigafactoría se ha planteado como un proyecto tractor para Tarragona, precisamente en un contexto en el que el futuro de las centrales nucleares de Vandellòs y Ascó está en el centro del debate energético. El calendario de cierres previstos amenaza con dejar a la provincia sin una parte relevante de su actividad económica y de su empleo cualificado.

Con la entrada de un gran inversor internacional en el proyecto de IA, el Gobierno busca ofrecer una alternativa económica a largo plazo para la zona. Según ABC, este movimiento funciona además como un guiño al Govern catalán y a los socios nacionalistas e independentistas del Ejecutivo central, que ven en el proyecto una oportunidad para compensar el impacto del apagón nuclear en el territorio.

El pasado 1 de julio, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunió con todos los representantes del consorcio que impulsa la gigafactoría, junto al ministro Óscar López y al presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Esa reunión evidencia el peso político que el Ejecutivo otorga al proyecto y el alineamiento con las instituciones catalanas en un momento clave para la planificación energética de la comunidad.

Un contexto de desconfianza hacia las empresas tecnológicas de EE UU

La búsqueda de un inversor internacional se produce en un momento en el que el sector tecnológico europeo busca alternativas ante la desconfianza hacia las grandes empresas estadounidenses del sector. ABC recoge, en este sentido, que el Banco de España se prepara para adoptar la inteligencia artificial entre esa misma cautela hacia las firmas americanas, un clima que refuerza la necesidad de contar con socios europeos o soberanos en infraestructuras críticas como esta.

El proyecto de gigafactoría europea de IA forma parte de la apuesta del Gobierno por situar a España en el mapa de las grandes infraestructuras tecnológicas continentales, en paralelo a las conversaciones con la Comisión Europea. La urgencia de septiembre se convierte en la primera prueba concreta de la capacidad del consorcio para ampliar su base accionarial y cerrar una operación que el Ejecutivo considera prioritaria.

Para la provincia de Tarragona, el proyecto no es solo una iniciativa tecnológica: es la pieza central de una estrategia de sustitución de actividad económica ante un calendario de cierres que afectará directamente al empleo y al tejido productivo local. La entrada de capital internacional dotaría al proyecto de la escala y la credibilidad necesarias para que esa alternativa sea creíble a largo plazo.