España mantiene sus refinerías y eleva la producción de diésel mientras la UE pierde el 20% de su capacidad

España se ha convertido en el único país de la Unión Europea que mantiene e incluso incrementa su capacidad de refino, en un contexto en el que el continente ha perdido el 20% de su capacidad desde 2009. Así lo recoge un análisis sectorial publicado por Invertia, el área económica de El Español, que subraya la oportunidad estratégica que esto supone para el país en plena transición energética.
El contraste español en un continente que cierra refinerías
Según el citado análisis, mientras en el resto de la UE se han cerrado 35 refinerías desde 2009 —lo que ha supuesto una caída del 20% de la capacidad de refino continental—, España no solo ha mantenido sus instalaciones, sino que ha aumentado la producción de diésel. El informe destaca que las refinerías más eficientes y óptimas de Europa son precisamente las que operan en territorio español.
Este fenómeno sitúa a España en una posición privilegiada dentro del mapa energético europeo, en un momento en el que la dependencia de las importaciones de productos refinados se ha convertido en una preocupación creciente para Bruselas. El análisis de Invertia, firmado por Laura Ojea, se apoya en datos de la industria y en advertencias de FuelsEurope, la asociación europea de productores de combustibles.
Dependencia europea de importaciones: el aviso de FuelsEurope
El informe recoge las advertencias de FuelsEurope sobre la alta dependencia europea de las importaciones de productos refinados. En concreto, señala que el 34% del queroseno de aviación y el diésel que se consumen en la UE provienen de fuera del continente. Esta exposición exterior es uno de los argumentos que la industria utiliza para defender la necesidad de preservar la capacidad de refino europea.
En este contexto, la capacidad española de mantener y aumentar su producción de diésel adquiere una relevancia estratégica. El análisis subraya que, frente a la tendencia al cierre en otros países, las refinerías españolas han demostrado ser más eficientes y óptimas, lo que refuerza el papel de España como actor clave en la seguridad de suministro europea.
La reconversión como oportunidad: menos inversión y más biocombustibles
Otro de los puntos destacados por el análisis es la oportunidad que ofrece la reconversión de las refinerías existentes hacia la producción de biocombustibles. Según los datos que maneja la industria, reconvertir plantas ya operativas reduce la inversión necesaria entre un 30% y un 50% en comparación con la construcción de nuevas instalaciones desde cero.
Esta circunstancia convierte al parque de refino español en un activo estratégico en plena transición energética europea. En lugar de perder capacidad, España puede aprovechar sus instalaciones eficientes para liderar la producción de combustibles más sostenibles, a la vez que mantiene el suministro de diésel y otros productos esenciales. El análisis de Invertia concluye que España se enfrenta a una oportunidad única en el nuevo panorama energético comunitario.



