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Banco Santander cierra la compra de Webster, crece un 33% en EE.UU. y busca ser «el JP Morgan de Europa»

Fotografía que ilustra la noticia: Banco Santander cierra la compra de Webster, crece un 33% en EE.UU. y busca ser «el JP Morgan de Europa»
(ABC)

Banco Santander cierra la compra de la entidad estadounidense Webster este 20 de agosto, una operación que eleva un 33% su dimensión en el país y abre la puerta al top 10 de la banca minorista de EE.UU. La adquisición, según la información publicada por ABC, es la concreción más reciente de una estrategia que la cúpula del banco ha puesto en EE.UU. y que tiene una declaración de intenciones explícita: ser «¿el JP Morgan de Europa».

Una operación que deja a Santander un 33% más grande en EE.UU.

La crónica de ABC fija el cierre de la operación para este 20 de agosto. Esa fecha marca el momento en el que la compra de Webster deja de ser una operación en curso y se convierte en parte del perímetro consolidado del banco en el mercado estadounidense.

Con el cierre, Santander incrementa un tercio su tamaño en ese país y entra por primera vez en el grupo de los diez mayores operadores de banca minorista del mercado norteamericano. Es un salto cualitativo: no se trata solo de aumentar una filial, sino de situar la red de Estados Unidos en la misma liga que la de los grupos locales que tradicionalmente han dominado el negocio de consumo.

La información de ABC recuerda que la historia de Banco Santander no se entiende sin España y sin Europa, pero subraya que es en EE donde la alta dirección ha concentrado más atención y movimientos. Esta operacio da forma concreta a esa estrategia, al mismo tiempo que enmarca la ambición del grupo en la meta de ser «el JP Morgan de Europa».

Estados Unidos como eje de la siguiente etapa

El texto publicado por ABC describe que Estados Unidos cautiva a la alta dirección de la entidad. No se trata de un gesto coyuntural: la referencia a que Santander quiere comportarse como el JP Morgan de Europa indica que la dirección busca combinar fortaleza de balance, liderazgo en banca minorista y capacidad de atracción de clientes e integrar una escala comparable a la de ese gran banco estadounidense.

La expresión «el JP Morgan de Europa» aparecen en la información como la meta que acompaña el esfuerzo de crecimiento en EE.UU. Si hasta la reciente mismo el desarrollo de la entidad había estado sostenido por sus negocios europeos y latinoamericanos, la compra de Webster en él no una intención geográfica, sino un cambio en la rutina de crecimiento: el acento ya está en hacerse grande donde los principales competidores globales se miden sin red.

La operación de Webster no se puede interpretar como una simple adquisición al otro lado del Atlántico. Es la pieza sobre la que Santander se reorganiza para estar presente en el mercado de depósito y crédito más grande del mundo, y para poder recorrer esa imagen de poderío financiero que el banco quiere proyectar hacia Europa.

La cúpula que pilota un cambio de fase

La información grabada por ABC sitúa el movimiento bajo la presidencia de Ana Botín en la consejero delegado, Héctor Grisi. Son los dos nombres que aparecen como responsables de la etapa en la que se entierra del grupo toma forma en Estados Unidos.

No se trata de una operación menor ni de un paso de mera contabilidad. La compra transparenta una decisión de cúpula: el futuro del banco se juega, también en buena parte, en el mercado norteamericano. Y esa decisión llega cuando la entidad acaba de afianzan se ha afirmado en el negocio. Es exactamente el momento de que su arco global interior pasa por Norteamérica.

El anuncio, publicado por ABC y atribuido a una evidencia documental del propio proceso, no solo describe una adquisición cerrada: describe una compañía que ha elegido el mercado estadounidense como vía hacia esa ambición de réplica de, o de referencia ante, el modelo del gran banco estadounidense.

Qué representa el movimiento para el accionista

Para el perfil de inversor de Banco Santander, el salto de un 33% en la franquicia estadounidense introduce un cambio material en la composición geográfica del grupo. La participación de fondos y el apalancamiento de Santander podrían ir siendo más ganado a una economía con ciclo propio, conectada de forma menos directa con el entorno europeo. No se fuerza una cifra, pero sí se puede anotar que la compra se hace con una forma de pedir: que el mercado refleje que un banco de origen europeo y con fuerte negocio español puede competir en una escala parecida a la de los grandes grupos que dominan el mapa de las principales Estados Unidos.

La conclusión temporalizada, que coincide con el cierre de la operación, es la de colocarse en el top 10 de la banca minorista; y la conclusión estratégica, más amplia, es la que subraya el propio periódico: Banco de Santander no se ha hecho grande en EE. Sólo comprando una entidad más, sino comprando la industria para alcanzar un objetivo que obliga al grupo a medirse con los gigantes, también en Europa.