El traspaso de viviendas al Estado eleva el agujero de Sareb por encima de los 20.000 millones

La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), creada en 2012 para sanear los balances de las cajas de ahorro, encara su último ejercicio con un balance muy comprometido. El coste de la transferencia de viviendas al Estado, que asciende a 5.900 millones de euros, ha disparado el agujero de la entidad por encima de los 20.000 millones de euros, un lastre que la aleja definitivamente del objetivo de recuperar los 50.000 millones de deuda con los que vio la luz.
La factura de la transferencia a Casa 47
El traspaso de inmuebles al nuevo operador público, Casa 47, tiene un coste estimado de 5.900 millones de euros. Según la información publicada por ABC, esa cifra es la que ha llevado el déficit patrimonial de Sareb más allá de los 20.000 millones de euros. La operación, diseñada en el marco de la política de vivienda del Gobierno, se convierte así en un factor determinante en la evolución final de la entidad.
El dato sitúa a la compañía muy lejos del punto de partida. Cuando Sareb fue creada en 2012, su función era absorber los activos tóxicos procedentes de la reestructuración bancaria, con un pasivo cercano a los 50.000 millones de euros respaldado por el Estado. El objetivo declarado era recuperar esa deuda mediante la gestión y venta de los activos recibidos, un plan que ahora queda en entredicho.
La operación implica, además, un trasvase de patrimonio hacia el sector público que tendrá un impacto contable directo en la entidad durante su último ejercicio de vida. La salida de Sareb está prevista para el año que viene, según el calendario que maneja el Gobierno.
Un balance final lejos de las expectativas iniciales
El agujero de Sareb ha ido evolucionando a lo largo de los últimos años. La entidad, participada mayoritariamente por el FROB, arrastraba ya unas pérdidas acumuladas considerables por la depreciación de los activos inmobiliarios recibidos en plena crisis del ladrillo. Con la transferencia a Casa 47, el deterioro se acelera.
La comparación con el punto de partida es elocuente: frente a los 50.000 millones de deuda que la compañía tenía que devolver, el resultado final será un agujero patrimonial de más de 20.000 millones. Es decir, la entidad no solo no habrá recuperado lo invertido, sino que cerrará su historia con un coste neto que asumirá el contribuyente.
El FROB, como accionista mayoritario, deberá registrar este deterioro en sus cuentas. La banca que participó en la creación de Sareb también asumió pérdidas en su momento mediante provisiones, pero el grueso del lastre final recae en el sector público.
El coste para el contribuyente y el cierre definitivo
La transferencia de viviendas al Estado no es un apunte menor dentro del conjunto de la operación. Los 5.900 millones de euros que costará el traspaso a Casa 47 son uno de los mayores cargos individuales en la historia de la entidad, equiparable a las pérdidas contables de los primeros ejercicios.
Aunque la fuente no detalla el calendario exacto del cierre, el hecho de que Sareb "bajará la persiana" el año que viene indica que la liquidación está próxima. El destino de los activos restantes, así como el de la deuda que permanezca sin cubrir, será asumido por el Estado, que ya es el principal afectado por el resultado negativo.
Esta situación pone de manifiesto el coste real de la gestión de los activos tóxicos de la crisis financiera. Para el lector, inversor o contribuyente, la cifra de 20.000 millones de euros es la materialización de una factura que se ha ido acumulando durante más de una década y que se ha visto agravada por la decisión política de destinar viviendas al parque público.



